Cómo gestionar las urgencias en la agenda

Uno de los factores de éxito en la clínica dental es el manejo diario de las visitas no planificadas. Haber sabido delimitar los tiempos necesarios que cada paciente necesita y poder cumplir los plazos es una ardua tarea que no siempre es posible cumplir ¿o sí? Hablamos de las urgencias.
 
Los imprevistos ocurren, a pesar de que no es excesivamente frecuente. Una vez se tenga esto claro, la cuestión reside en saber cómo gestionar esos imprevistos de manera que alteren lo menos posible la agenda diaria y a los pacientes previamente citados. Cómo lo hagamos puede suponer la diferencia entre ganar un nuevo paciente o no, por lo que se ha de dar a las urgencias la importancia que merece.
 
En primer lugar es necesario establecer un protocolo de actuación que sea conocido y en el que se haga partícipe a todo el equipo auxiliar. La decisión de cómo y cuándo tratar la urgencia depende de las necesidades y características de cada caso pero es importante que todos en la clínica actúen en consonancia.
 
Para que estas urgencias no interfieran en la agenda y ser consecuente con los protocolos, una solución eficaz es bloquear previamente periodos de tiempo para los imprevistos que puedan surgir. Emplear este tiempo a última hora del día te permitirá, en caso de no producirse ninguna, absorber posibles retrasos o invertir el tiempo en otras labores; de gestión, de planificación de casos e simplemente disfrutar de trabajar de forma más tranquila.
 
Generalmente la urgencia surge por un dolor puntual o porque algún tratamiento previamente recibido (tanto por nosotros como por otro profesional) ha sufrido algún percance. Siempre será necesaria una valoración antes de dar solución al problema, aspecto que se deberá tener en cuenta a la hora de establecer el horario destinado a estas visitas.
 
En algunas ocasiones también es importante saber decir no, algo más difícil de lo que parece pero que en ocasiones es vital. Saber derivar al paciente a otro profesional o convencerle de que puede ser tratado otro día será la mejor forma de resolverle bien el inconveniente y de no perjudicar a los pacientes con los que ya tenemos un compromiso adquirido.