Pese a que las vacaciones se idearon para permitir al trabajador relajarse, descansar y recuperar la energía para afrontar un nuevo periodo laboral, lo cierto es que en los últimos años se ha detectado un incremento del número de gente que se mantiene conectado con su actividad laboral en estos periodos de descanso.

En la actualidad, según un informe elaborado por la consultora Ranstad, el 50% de los españoles aseguran mantenerse al día, de una forma u otra, de lo que ocurre en su trabajo y en su empresa incluso durante las vacaciones, y uno de cada 3 confiesa consultar asiduamente el correo electrónico y realizar algún tipo de gestión.

Estas cifras están muy en la línea de la media internacional, y vienen a confirmar que, ya sea por la proliferación de los teléfonos inteligentes (smartphones), que permiten una permantente conexión a Internet o por el aumento de los niveles de tensión laboral desde que comenzó la crisis, lo cierto es que la implicación de los españoles con sus puestos de trabajo se ha incrementado notablemente, hasta el punto de dificultar la desconexión que deberían implicar los periodos vacacionales.

Sin embargo, y en contra de lo que podría parecer, son ya varias las empresas que reivindican la necesidad de que sus empleados dediquen sus vacaciones a descansar y recuperar energía ya que a la larga, el rendimiento y la motivación de las personas podría llegar a resentirse.

Tan en serio se toman este axioma algunos empresarios, que este verano una empresa alicantina llegó a obligar a sus empleados a firmar un acuerdo por el que se comprometían a no atender llamadas de trabajo, ni contestar correos electrónicos ni adelantar proyectos en vacaciones. Las sanciones por “no dar a las vacaciones la importancia que merecen” iban desde la realización de series de abdominales hasta tintarse el pelo o ingerir un bocadillo de crema de chocolate y anchoas.