¿A menudo se encuentra desbordado por una lista de quehaceres interminable?¿La falta de planificación y la mala gestión de su agenda y, por ende, de su tiempo, le impiden ejecutar tareas pendientes que se acumulan de forma sistemática? Este cúmulo de obligaciones, preocupaciones y responsabilidades, ¿repercute directamente en su humor, en su estado de ansiedad y nerviosismo, provocándole estrés? 

La crispación y el estrés son factores nocivos para usted y su entorno. Tal es así que su estado anímico y su actitud se filtran y se transmiten tanto a su equipo clínico como a sus pacientes, quienes pueden recibir de usted esa carga negativa.

Actualmente, se identifica el estrés como un mal endémico cada vez más visible en la sociedad. La Odontología está especialmente sensibilizada por este hecho porque dicho fenómeno está presente en nuestra profesión de forma evidente al estar expuestos al público y a situaciones conflictivas de manera constante. Lo importante para mediar esta situación es tomar conciencia de ella para identificarla y poder gestionar una solución a tiempo.

Exponemos algunos síntomas comunes asociados a esta dolencia para que puedan detectar su existencia y tomen determinación para empezar a solucionarla.

  • Fatiga y cansancio crónicos.
  • Fines de semana con trabajo.
  • Falta de planificación y programación.
  • Gestión del tiempo ineficiente.
  • Existencia de compromisos, trabajos y quehaceres pendientes.
  • Adicción al trabajo.
  • Sensación de agobio por el “nunca es suficiente”.

A partir de estas señales, que son inequívocamente asociables al Estrés Organizacional, y llegados a este diagnóstico, lo más recomendable es actuar con medidas contundentes como:

  • Cambiar de mentalidad.
  • Marcar metas alcanzables.
  • Realizar reuniones con su equipo para tomar decisiones comunes.
  • Motivar e implicar al personal.
  • Definir roles y funciones.
  • Repartir las faenas y asignar responsables.
  • Realizar cursos de reciclaje, capacitación y formación.

A priori, no resultará fácil emprender este tipo de acciones correctoras ya que el miedo y el rechazo a los cambios entrarán en escena. No obstante, con tesón, comunicación y perseverancia, todo esto se contrarrestará. No hace falta aplicarlo todo de una vez. Ejecute algunos consejos, espere a obtener resultados y, una vez los tenga, evidéncielos y motive a su equipo para seguir adelante con sus nuevos propósitos. Implique al personal, delegue y comparta responsabilidades. Las consecuencias no pueden ser más que positivas.