Muchos profesionales, al revisar su agenda, en lugar de sentir tranquilidad, ante la visualización de una jornada programada, se ven invadidos por la ansiedad y el temor de no contar con el tiempo suficiente para poder acometer todas las citas fijadas. Si este es su caso, significa que su gestión del tiempo y de la agenda clínica no es eficiente, y se impone la necesidad de un cambio.La agenda no es únicamente un contenedor de citas con pacientes; es un instrumento de planificación de la jornada laboral. Por ello, en nuestro tip de este mes le recomendamos que incluya en su agenda, además de esas citas, todos los demás momentos que usted puede necesitar a lo largo del día para desarrollar el resto de sus responsabilidades, ya sea atender una reunión con el equipo, planificar un tratamiento o revisar el estado de cumplimiento de los objetivos fijados. No olvide que si estas tareas no figuran en la agenda con una reserva de tiempo suficiente, no será posible encontrar el tiempo para realizarlas y se verá obligado a atenderlas fuera de la jornada, restando ese tiempo de su propio descanso.

Eso sí, este consejo parte de la premisa de que usted ya está cumpliendo con el primer principio básico en materia de gestión del tiempo, que es asignar a cada tarea el tiempo que realmente se necesita para realizarla. Si esto no es así, su cambio deberá iniciarse aquí. De otro modo, y por mucho que haya intentado contemplar en la agenda todas sus obligaciones, correrá el riesgo de seguir acumulando retrasos que perjudicarán el cumplimiento de la planificación realizada, generándole estrés y sensación de improductividad.