Hoy en día, tanto directores como empleados son conscientes de la necesidad de ejercer un liderazgo eficaz para obtener el máximo rendimiento de los equipos y unos óptimos resultados empresariales. Sin embargo, las habilidades de liderazgo siguen siendo el principal punto débil en las organizaciones, tal como revelan prácticamente todos los estudios realizados en los últimos años, tanto a nivel local como internacional.

Establecer objetivos claros, desarrollar una cultura de mejora continua, tomar decisiones difíciles, tener una visión a largo plazo, promover un clima organizacional positivo o desarrollar cualidades como la asertividad y la empatía son algunas de las características que debe tener un buen líder; pero éstas no siempre se encuentran en las empresas ni en sus directivos, al menos en la proporción que sería deseable.

Así, por ejemplo, en el último estudio desarrollado por Deloitte entre Directores de Compras y Operaciones de más de 180 empresas de América, Asia, Europa y Oceanía, un 88% señalaron la falta de habilidades de liderazgo como el principal punto débil entre sus equipos y directivos.

Y en un estudio llevado a cabo por la Universidad de Stanford con la participación de 200 directores generales, mandos intermedios y ejecutivos de entidades norteamericanas, se detectó que dos tercios de los directores generales y más de la mitad de los ejecutivos no habían recibido asesoramiento o formación especializada en liderazgo, pese a que prácticamente todos ellos eran manifestaron ser conscientes de su necesidad para mantener la salud y el éxito de su organización.

También el Sistema Nacional de Salud británico, preocupado por conocer el estilo de dirección que se aplica en su estructura, desarrolló el año pasado una encuesta entre sus miembros que reveló que ninguna de las cualidades antes mencionadas como propias de un buen líder eran aplicadas de forma regular dentro de la organización. Ni siquiera el establecimiento de un objetivo y una dirección clara, que únicamente era percibida de forma regular por un 40% de los encuestados.

Estos son sólo algunos ejemplos del estado actual del liderazgo en las organizaciones, que si bien demuestran que aún queda mucho camino por avanzar, ponen al tiempo de manifiesto que se trata de una habilidad necesaria y demandada, tanto por los propios directivos como por los empleados, que exigen que los jefes pasen a convertirse en guías para afrontar con garantías el futuro de la empresa.


Virginia Baldoví es Periodista y Master en Comunicación Corporativa. En la actualidad dirige el departamento de Comunicación y Relaciones Institucionales de dentalDoctors.