Solemos solucionar nuestra falta de tiempo posponiendo y retrasando acciones,distribuyendo de forma incorrecta nuestro tiempo libre, perdiendo horas desueño o denostando nuestra vida familiar y personal. El caso es que,el tiempo se va para no volver y, como buena acción para empezar el 2013, proponernoscomo clave la organización. Debemosbuscar soluciones eficaces y aplicables en nuestro día a día para rentabilizar todo lo que realizamos y empezar bien elaño, y sobre todo, terminarlo –también- de forma óptima. Una alternativaválida empieza por concienciarse en trabajar mejor, en lugar de trabajar más.

 

Al hilo de estasugerencia, tomando como referencia las investigaciones sobre los patrones decomportamiento a través del tiempo y el entorno de la profesora Debbie Moskowitz, y más concretamente a raíz de uno de sus estudios basadoen la eficacia del trabajo segúnel día de la semana en que se lleve a cabo, invitamos a que considerensus recomendaciones para organizar una semana de trabajo aplicando sumétodo.

 

LA EFICIENCIA SEMANAL

 

El período más indicado para planificar las tareas que demandenmás energía y, por lo tanto, requieran un mayor desgaste intelectual, comienzael lunes por la tarde y termina elmiércoles por la noche, siendo el martes el día más indicado para proyectar y tomarlas decisiones más relevantes.

 

El lunes por lamañana nuestro organismo no se encuentra aún al 100% porque constituyeun proceso de recuperación de tiempo y energía frente al fin de semana. Debemostener en cuenta que la etapa más productiva empieza por la tarde, cuandorecuperamos fuerza y vigor.

 

El martes es el día más productivo y provechoso de lasemana, siendo la mañana el momento más adecuado para las actividades meticulosas,ya que nuestra energía y concentración empiezan a disminuir levemente por latarde.

 

De miércoles aviernes, la pérdida de energía es progresiva. Perderemos vitalidad díatras día hasta alcanzar el fin de semana. El viernes por la tarde, junto con ellunes por la mañana, son los períodos menos eficaces debido al consumoenergético gradual acumulado que nos desgasta y agota para la consecución deestrategias y la proyección de planes de acción.

 

EL PROGRAMA DE ACTIVIDADES SEMANALES

 

Los trabajos administrativos que norequieren mucho esfuerzo intelectual deben realizarse los lunes por la mañana:actividades mecánicas, de supervisión protocolaria y sin grandescomplicaciones. Así, se puede dedicar la tarde de este día a la organización delas tareas, la planificación y la definición de los objetivos a corto y medioplazo.

 

Las actividades que impliquen obtenerconsenso se recomienda efectuarlas el martes. También debenagendarse para este día, las reuniones importantes y las citas destinadas acerrar los presupuestos más altos y las operaciones más complicadas, ya que nuestra eficacia llegará almáximo durante el transcurso de esta jornada.

 

Los días en mitad de la semana son perfectos para reunirse conel equipo, hacer inventario, implementar sesiones de motivación, revisar laagenda, hacer recall, dedicarnos al estudio y la investigación, reciclar alpersonal clínico, sociabilizarse a través de los medios de difusión de los quese disponga, sin olvidar la actualización de la web, etc.

 

Las acciones que requieran una concentración especial nuncadeben ejecutarse a final de la semana. Hay que elegir otro día que no sea el viernes ya que éste es un día perfecto paraejecutar tareas de relación, diálogo y comunicación con los pacientes:explicarles los procesos, etapas y beneficios de sus tratamientos, aconsejarlesy asesorarles sobre su salud bucodental y hacer  hincapié en la prevención. Éstas son acciones muyvaloradas por las personas que acuden a nuestras consultas y que demandan pocoesfuerzo psíquico profesional pero, en contraprestación, generan y acumulangran satisfacción acercándonos al paciente y fidelizándolo de forma natural.

 

Llegamos al finde semana y, durante estos dos días, es necesario dedicar el tiempo aactividades de ocio y esparcimiento, deportes, encuentros con amigos, comidas,cafés y, sobre todo, descansar y dormir bien.

 

En definitiva,es importante repartir la actividad intelectual y productiva en función denuestro desgaste y aporte energético semanal, ya que debemos determinar losmomentos más propicios para el rendimiento máximo, ejecutando labores de concentracióny aislamiento en los primeros días de la semana para dedicar el resto acompartir e implementar las tareas previamente estipuladas.