En el año 2013, se registraron en Google más de un millón de búsquedas al mes relacionadas con temas de salud, siendo la búsqueda de información relacionada con enfermedades o patologías las más populares. Esto da buena medida de la importancia creciente de Internet como fuente de información sanitaria, y de la necesidad de que la información que se ofrezca por este medio sea útil y, por supuesto, veraz.Pese al peso conseguido, otras fuentes, como los medios de comunicación o los familiares y amigos, gozan de mayor popularidad entre la población cuando de buscar información sobre salud. En concreto, y atendiendo al estudio publicado hace poco más de un año por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, los dos primeros medios son utilizados por cerca del 50% de los ciudadanos, mientras que Internet sólo es un recurso en este tema para el 29,9%. Aunque si nos fijamos únicamente en los ciudadanos con acceso a Internet, esta cifra aumenta al 48%.Frente a la facilidad de acceso y la rapidez en la obtención de la información, Internet presenta para los ciudadanos la desventaja de que no siempre es posible saber hasta qué punto es fiable la información ofrecida. En este sentido, y pese a que las fuentes que gozan de mayor credibilidad son las webs de publicaciones médicas y de instituciones oficiales, ni siquiera éstas logran el aval de la mitad de los usuarios.

Con todo, el papel de Internet como fuente de información sanitaria va en progresivo aumento, y esto provoca que el número de pacientes que acuden a la clínica dental con información previa e ideas preconcebidas, aunque no siempre sean acertadas, sea también cada vez mayor, pues la posibilidad de acceder al conocimiento, incrementa la necesidad del mismo. Y este aspecto debe ser tenido en cuenta por los profesionales en sus estrategias de comunicación con el paciente.